Lo cierto es que tengo abandonado {Papiroflexia}, pero no me queda más
remedio: el trabajo, el fin de curso, mis problemas, mis otras aficiones
y esa especie de contracción espacio-temporal que ocurre a medida que
te haces mayor. Recuerdo perfectamente cuando iba al colegio y me
aburría sólo de pensar en cuántos minutos quedaban para que acabara la
clase. Ahora una mañana pasa más rápidamente que cualquiera de aquellas
horas. ¿Será todo fruto de una triquiñuela relativista? ¿Me estaré
moviendo a una velocidad más próxima a la de la luz que hace veinte
años?
domingo, 19 de mayo de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
Lista de películas sobre música que hay que ver
Como algunos sabéis, en realidad yo me dedico a la música. Y como tenía pensado hacer algo útil esta semana con Papiroflexia, he decidido exponer una pequeña lista de las películas de ficción sobre música de las que siempre hablo en mis clases. Creo que todo aficionado (y profesional) de la música las debería ver. La lista no pretende ir en orden, aunque estén en el que a mí más me gusta:
sábado, 13 de abril de 2013
Instrucciones de uso del contenedor de almas
Hoy voy a hablar de un asunto muy desagradable: los e-book. Porque los e-book son algo así como si el alma existiera de verdad pero sólo la tuvieran los libros, y tú fueras al Carrefour y te compraras un lector de almas donde pudieras llevarlas todas, las de tus amigos, las de tus conocidos, las de las personas a quien odias (un amigo tiene Mein Keimpf en el suyo), y además ese alma fuera realmente inmaterial, no como el alma cristiana, que es un cuerpo mágico (del país de la piruleta como diría Homer) pero que pesa 21 gramos según González Iñárritu.
sábado, 6 de abril de 2013
Instrucciones para una buena traducción de la música
Recuerdo que de niño leía viñetas de Mortadelo y Filemón. Una de las características que más me gustaban eran las escenas secundarias que aparecían en el fondo. Quizás por afinidad laboral se me quedó grabada una: mientras Mortadelo se disfrazaba para pillar a un espía, un burro rebuznaba tras una tapia; un hombre que pasaba por allí escuchaba con devoción aquellos sonidos y decía encantado: «¡Oh, Mozart, Mozart!». Yo creo que en general el conocimiento de la música en España es así: ni existe ni se pretende que exista, y se puede corroborar todos los días en los medios de comunicación. ¿Tiene El País, el ABC o El Mundo algún colaborador que revise las traducciones de términos musicales, alguien que corrija o a quien se le consulte antes de colgar un artículo estúpido? Yo sé que hay críticos especializados en música porque he conocido a alguno y he tenido la oportunidad de hablar con él, pero su trabajo se limita a escribir una columna y poco más. Jamás se le pregunta “¿oye, esta investigación de la Universidad de Stanford sobre memoria musical es seria?”, o “¿Esta traducción de un artículo sobre tal que da la casualidad de que también era músico está bien?”. No hay preocupación por ser fieles y por salir de la ignorancia en el campo de la música, y esa idea se retroalimenta, porque muchos términos musicales tienen que luchar con false friends realmente populares.
sábado, 30 de marzo de 2013
Instrucciones para una política en V.O.S. (Lista de términos subtitulados)
La mentira está mal, ya sea como falsedad, como eufemismo o como ocultación. Pero parece que hay dos lugares donde la gente da por hecho que se le va a mentir y luego no pide ninguna responsabilidad: la publicidad y la política. Si te mienten para conseguir tu voto o que compres un producto, está plenamente justificado. A veces, las mentiras son muy elaboradas. Por ejemplo, las compañías que venden alimentos pagan estudios de pacotilla sobre el funcionamiento de tal sustancia que se encuentran en sus yogures. Normalmente esos estudios no son concluyentes, y añaden que tomar el yogur es bueno para la salud. Lo hacen porque de por sí, tomar cualquier yogur es bueno. Así que no es ilegal, porque lo que dice el anuncio no es falso, es falsa la relación entre que el yogur sea bueno y que tenga esa sustancia novedosa, y es algo que todo el mundo hace de forma inconsciente por meras leyes de psicología de la percepción. Estas leyes nos vuelven bastante idiotas, todo hay que decirlo. Por ejemplo, os propongo dos preguntas y las respondéis mentalmente todo lo rápido que podáis: ¿Cuál es la raíz cuadrada de cuatro? Fácil, ¿no? Efectivamente, es dos. Y ahora, ¿cuál es la raíz cúbica, repito, cúbica, de nueve? Fácil también. Es dos coma cero ocho. Si has respondido que es tres no es que seas estúpido. Es que nuestro cerebro funciona así de mal, y la publicidad y los políticos diseñan estrategias para mentir y luego escudarse en que lo que dijeron era totalmente cierto. El problema es que aunque no se diga una falsedad, el propio mecanismo está corrupto de por sí. Independientemente de esto, los políticos tienen su propio idioma. Es un idioma construidos sobre mentiras y eufemismos. Últimamente hemos asistido a un buen número de términos nuevos y no estaría de más que nos lo subtitularan, no porque seamos idiotas y no sepamos su significado real, sino como una mera muestra de cortesía:
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