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jueves, 11 de octubre de 2012

LA IDENTIDAD y LA IGNORANCIA, de Kundera

Milán Kundera saltó a la fama por La insoportable levedad del ser. Lo más llamativo de la novela era el tono reflexivo con el que se trataba la trama, donde parecía más interesante preguntarse por la naturaleza de los hechos que describirla. Y así Kundera hilaba las ideas casi fuera del argumento, y las enlazaba más bien siguiendo una clasificación que un orden cronológico. De hecho, el propio Kundera se refiere a esta cualidad reflexiva cuando habla de la novela. Considera que la típica división de funciones posibles en la novela queda coja: acción, diálogo y descripción convierten a una novela en un producto vacío.

jueves, 4 de octubre de 2012

EL NOVIO DEL MUNDO, de Felipe Benítez Reyes

Este es el típico libro que te sorprende porque te lo recomienda un amigo, lees la primera página y crees haber encontrado un tesoro.

jueves, 27 de septiembre de 2012

CITY, de Alessandro Baricco

A mí Baricco me cae bastante mal desde su Hegel y las vacas de Wisconsin. En el ensayo hablaba de la música contemporánea en términos de los años cincuenta, como si después de Boulez y del Stockhausen serial no hubiera nada interesante que oír (¿qué pasa con Ligeti, Gorecki, Grisey y todos estos compositores que buscaban una música audible, disfrutable y en definitiva, bella?) Ya me encargaré de este asunto. Pero lo que quería decir es que Baricco me sigue cayendo mal. No me parece un tipo simpático ni agradable, por lo que le leo. Seguro que es un egoísta que se lo tiene creído. Y con razón. No hay que ser muy despierto para darse cuenta de que la prosa de Baricco está plagada de inteligencia, y en el caso de City, de sentido del humor (sus otras novelas suelen ser más serias). Y eso hace que me caiga peor aún. Y lo digo con sana envidia.

domingo, 16 de septiembre de 2012

2666, de Roberto Bolaño



Ya llega Bolaño jodiendo: tenía yo mi blog perfectamente maquetado y no puedo poner el título de su póstuma novela en mayúsculas delante de su nombre, como suelo hacer con las reseñas. Y es que Bolaño es así. Te lees “Cómo no escribir una novela” de Mittelmark y Newmann y puedes hacer una lista de casi todos esos errores en 2666, pero mágicamente, funcionan, y conspiran contra el lector para que acabe aceptando que la literatura es otra cosa muy diferente que una receta de cocina.

jueves, 25 de noviembre de 2010

LA CONJURA DE LOS NECIOS, de John Kennedy Toole


Tras dos reseñas de Murakami sam, pasemos a un libro que sí que me encantó. Lo leí por primera vez hará unos siete años, y lo releí hace dos. Gusta más con cada relectura, o quizás sea que la madurez te haga ver más claramente lo bueno que es.

sábado, 6 de noviembre de 2010

AFTER DARK, de H. Murakami, o como escribir un libro a toda prisa


Quizás me llaméis masoquista, pero después de la crítica que hice a Tokio Blues, os dejo otra de este autor japonés que levanta tantas pasiones y odios —en mi caso, completa neutralidad—. La novela tiene 200 páginas y se lee en un par de horas. No, mi velocidad de lectura no es tan abrumadora, es que tiene truco: 14pt y márgenes desorbitados maquillan un texto bastante corto (1). Pero un texto corto no tiene por qué ser malo. De hecho, lo que se espera de los textos cortos, es su intensidad, su originalidad o cualquier otra cosa que agotase a un autor normal después de 100 páginas (digo lo de normal para no meter en el mismo saco a Thomas Mann, Cortázar y al resto de la humanidad). La metamorfosis, o El viejo y el mar son buenos ejemplos de textos cortos con gran originalidad. Pues bien, no encontraremos nada de eso en After Dark. La narración es rápida y anecdótica. Los personajes principales no pintan nada en la historia, o quizás es que la historia no pinte nada. La pareja que se conoce en la noche no dice más que banalidades durante buena parte del libro, y de vez en cuando, se les escapa alguna idea interesante. Por otro lado, se nos presentan unos cuadros surrealistas y oníricos (de la hermana de la protagonista, que duerme) que apenas tienen nada que ver con la historia.

domingo, 31 de octubre de 2010

TOKYO BLUES de H. Murakami


Llegué a este libro con muchas expectativas. El autor tiene mucho nombre, y el libro es un best-seller aclamado. Me lo habían recomendado varias veces, y se supone que Murakami tiene un "algo", una prosa popular y urbana que envuelve y todas esas cosas que se dicen para promocionar un libro. Pero yo no lo he encontrado.

El libro está escrito como podría haberlo escrito cualquiera. De hecho, aunque se ve un sustrato poético interesante, casi todas las páginas tienen un aire un tanto cursi que ridiculiza los buenos momentos que podemos encontrar. Expresiones como "mi corazón ansía" y otras por el estilo son demasiado ñoñas. Los pasajes de sexo (muy abundantes) pierden fuerza, porque a pesar de lo explícito, están escritos en el peor estilo de novela rosa que se pueda uno imaginar ("expulsé mi semen dentro de su calidez"(1)(2) ). En realidad ese es el mayor problema del libro, el cómo está escrito. El tono literario no le pega nada a la historia, la superficializa, la trivializa, y sobre todo, hace que el lector pierda la concentración porque no relaciona las palabras que lee con la historia que está ocurriendo: el protagonista nos habla en primera persona, pero no es creíble. Es un tipo raro, solitario y con crisis existencialistas, gamberro a veces pero noble, y que estudia poco, pero nos habla como las poesías de una quinceañera enamorada. No he logrado identificar estas palabras con quien las pronuncia, por más que he leído el libro. Es cierto que esta sensación va desapareciendo a medida que pasas las páginas, pero puede que sea debido a la costumbre.

El resto, la historia y los personajes, no están demasiado mal. Aunque es verdad que la historia se resiente mucho al principio. Durante las primeras 120 páginas, no me causó ningún "enganche". De hecho, pensé en dejarlo (pero tuve que continuar, porque si no, no podría hacer la reseña). Lo cierto es que el material narrativo se acumula exponencialmente a medida que el libro se va acabando, hasta llegar al último capítulo, donde se dan por concluidas demasiadas cosas.

Hemos encontrado un par de fallos de "contexto". No es una novela histórica, ni mucho menos, pero ocurre dentro de un flashback del protagonista, que en el primer capítulo llega al aeropuerto de Hamburgo (intuimos que allá por 1987, que es cuando Murakami escribió el libro). Allí, Watanabe recuerda cuando tenía 19 años, es decir, 1969-1970 (se dice explícitamente), pero en la novela se cuelan elementos extraños: Watanabe escribe a Naoko que escuchó una y otra vez "el CD de Kind of Blue" (3), y le dice a Midori que detesta las "fundas de teléfonos móviles con puntillas de encaje"(4). Japón es una sociedad avanzada, pero no creo que tuvieran máquinas del tiempo en el 69. En el segundo caso, nos inquieta bastante, porque ni siquiera en 1987, cuando Murakami escribió el libro, la clase media tenía acceso a los teléfonos móviles. Quizás se refiriera a los inalámbricos, y haya sido un despiste de traducción (algo raro, porque a lo largo del libro hay numerosas explicaciones de términos japoneses, sobre todo relativos a la comida). Por otra parte, y siendo quisquillosos (espero que me perdonen la deformación profesional), se hacen referencia a términos musicales de forma errónea (como llamar "melodía" a una Fuga de Bach, cuando ningún profesional de la música —en el libro lo dice una pianista— se referiría a estas piezas en estos términos, como ningún pintor diría "fresco" en vez de "óleo" o un arquitecto "columna" en vez de "muro").

Nos ahorraremos más comentarios musicales sobre Reiko y su sorprendente "facilidad" para llegar a tocar una fuga de Bach en la guitarra, y nos centraremos en un gran despropósito, creemos, centrado en el título, y que tiene que ver también con la música: ¿Por qué este título? El título original era Nordwegian wood, que es una canción de los Beatles que aparece insistentemente a lo largo del libro. La traducción a Tokyo Blues me parece completamente gratuita.

Valoración:

Si no tienes otro libro que leer más interesante, no está mal echarle un vistazo. Pero no es para nada "una de las referencias ineludibles de la literatura del siglo XXI" (5). Es como la comida rápida. Le damos un 2/5

Ficha:

Título: Nordwegian Wood (Original), Tokyo Blues (español)
Autor: MURAKAMI, H.
Fecha: 1987
Traductora: Lourdes Porta
Editorial: Tusquets
Primera edición: 2005

Notas:

(1) Tomamos como referencia la edición de Tusquets, en la colección Andanzas (nº 575 de esa edición). ISBN:84-8310-307-9
(2) Pág. 380.
(3) Pág. 290: no es sólo ya que los primeros CDs no se editaran hasta principios de los 80, es que Kind of Blue no se re-editó en CD hasta 1997, 27 años después de 1970, y ¡10 años después de que escribiera el propio libro!
(4) Pág 346.
(5) como reza, a propósito de la obra de Murakami, en la solapa del libro.

Claudio Ruiz Muriel, 2010.